El dibujante estadounidense Gary Larson publicó en los ochenta una viñeta de humor gráfico que se convirtió en un clásico: Cow Tools. En ella, una vaca aparece junto a unas herramientas difíciles de identificar, pero que tienen apariencia de inútiles. Nadie entendió el chiste, al punto de que el autor tuvo que lanzar un comunicado para explicarse. La broma, dijo, partía de la idea de que, si las vacas hicieran herramientas, serían ineficaces y absurdas. Esa imagen era el reflejo de la percepción cultural que se ha tenido del ganado durante décadas: que son unos animales intelectualmente limitados. Sin embargo, lo que parecía absurdo e imposible acaba de ser documentado en la vida real, concretamente en Carintia, un estado en el sur de Austria. Una vaca doméstica, llamada Veronika, demostró que puede usar una herramienta de manera flexible, una acción que nunca antes había sido vista en el ganado. La técnica, calificada por los expertos como “fascinante”, la aprendió por sí sola. Sus herramientas: un palo o una escoba, que utiliza para rascarse diversas partes del cuerpo.

