La descomunal máquina del tiempo que es Pompeya no solo no se detiene, sino que aún es capaz de sorprender sobremanera. Lo demuestra el último hallazgo de los arqueólogos en el yacimiento: un enorme complejo de baños termales, situados dentro de una domus privada y que son de los más grandes que se han encontrado hasta el momento en la antigua ciudad arrasada por la furia del Vesubio en el año 79.
