Michoacán vuelve al centro de la disputa entre la mandataria, Claudia Sheinbaum, y el expresidente Felipe Calderón, que cada tanto se lanzan a la cabeza sus respectivos fracasos para acabar con el mayor lastre de México, la violencia y la impunidad. El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ha agitado el avispero y ha asestado un duro golpe al discurso triunfalista con el que el Gobierno morenista presentaba sus triunfos en la materia. Este martes, sin embargo, la jefa del Ejecutivo ha vuelto a hacer gala de ellos y ha respondido al envite del expresidente panista, que el día anterior reprochó en un foro en Buenos Aires que, tras su mandato, “se dejó que los criminales volvieran a crecer y se apoderaron del Estado”. Sheinbaum le ha devuelto el empujón en su conferencia matutina: “Él decidió una estrategia de guerra, y él mismo hablaba de que no importaba que hubiera víctimas colaterales: civiles, niños, niñas, que en un enfrentamiento podían ser alcanzados por una bala. ¿Quién declara una guerra en su propio país?“.
