Las lágrimas de Lindsey Vonn en el podio de St. Moritz, revirada y velocísima pista de descenso en el cantón de los Grisones, laderas blancas de la Suiza oriental, esconden mucho más que una simple victoria en la Copa del Mundo de esquí alpino. Con 41 años y 55 días, la estadounidense se acaba de convertir en la mujer más veterana que jamás haya alzado los brazos en una prueba de semejante calibre. Pero no solo eso. En el mes de diciembre, en el que se cumplen 21 años de su primer triunfo en la Copa del Mundo, allá por 2004, y tras haber superado las gravísimas lesiones de rodilla que la obligaron a retirarse en 2019, Vonn al fin se siente en paz consigo misma.
