Publicado el 10/06/2025 por Administrador
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Cinco países occidentales —Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Noruega— anunciaron sanciones coordinadas contra los ministros israelíes Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, a quienes acusan de incitar y facilitar la violencia contra civiles palestinos en la Cisjordania ocupada. La decisión marca un giro sin precedentes en la política exterior hacia Israel, al dirigir sanciones personales contra funcionarios de alto rango por su retórica y acciones extremistas.
Las sanciones incluyen la congelación de activos en esos países, prohibiciones de entrada, restricciones financieras y el impedimento de realizar negocios o asumir cargos en entidades con sede en esas naciones. Los gobiernos justificaron las medidas en los “graves abusos contra los derechos humanos” y el “lenguaje incendiario” empleado por ambos ministros, que según sus declaraciones públicas han promovido el desplazamiento forzado de comunidades palestinas y la expansión agresiva de asentamientos ilegales.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha sido duramente criticado por llamar abiertamente a la “aniquilación” de aldeas palestinas, mientras que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, ha alentado a colonos armados a actuar con impunidad, generando un aumento alarmante en los ataques contra civiles palestinos en la región.
Desde Londres, el canciller británico David Lammy calificó de “monstruosos” los mensajes de los ministros israelíes, afirmando que tales discursos son incompatibles con una solución pacífica en Medio Oriente. Además, el Reino Unido anunció la suspensión de sus ventas de armas a Israel, aumentando la presión internacional sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu.
La reacción en Jerusalén no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel calificó las sanciones de “inmorales y escandalosas”, y advirtió que estas podrían afectar los esfuerzos de seguridad en la región. Ben-Gvir, por su parte, respondió con provocación: “Si eso me convierte en enemigo de sus valores, entonces me alegra estar en su lista negra”.
Esta acción conjunta representa un punto de inflexión en el apoyo tradicional de países occidentales a Israel, y es vista por analistas como una señal del creciente aislamiento diplomático del actual gobierno, acusado de dar vía libre a sectores ultranacionalistas que exacerban la violencia en los territorios ocupados.
La medida también pone en evidencia la creciente fractura entre Occidente y Estados Unidos en relación con la política israelí. Washington se ha mostrado renuente a sancionar a miembros del gabinete de Netanyahu, insistiendo en que el foco debe mantenerse en la lucha contra Hamas. No obstante, voces internas del Congreso estadounidense ya han comenzado a presionar por una postura más firme.
Los cinco países reafirmaron su compromiso con una solución de dos Estados y advirtieron que seguirán tomando acciones contra quienes obstaculicen la paz. Subrayaron que la expansión de los asentamientos, la violencia de colonos y la retórica de odio no pueden quedar impunes.
Esta acción diplomática se da en un momento de extrema tensión en Cisjordania, donde los desplazamientos forzados, incursiones militares y ataques de colonos han dejado decenas de muertos y miles de desplazados. Las sanciones buscan enviar un mensaje claro: la comunidad internacional no permanecerá indiferente ante la radicalización del gobierno israelí ni ante los abusos contra la población palestina.