No es solamente el frío, que puede llegar a los –30 grados Celsius y que entumece los pies y las manos dentro del helicóptero. Es también el viento que sopla como solamente lo sabe hacer en fin del mundo. Es el color blanco que no se acaba y que dificulta calcular con precisión a qué altura se está volando. Es la falta de árboles que den una pista sobre la geografía del lugar. Es todo eso, todo eso junto, lo que hace que sean pocos los pilotos que han logrado aterrizar en el Polo Sur. Natalia Henríquez (36 años, Santiago de Chile), capitana de bandada (A) de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), lo logró y el 3 de enero y se convirtió en la primera mujer piloto del país sudamericano en aterrizar en la zona más austral del continente blanco. Lo hizo en el marco de la misión Estrella Polar III, encabezada por presidente Gabriel Boric al Polo Sur para reforzar las investigaciones científicas en esa zona, un viaje que ha sido catalogado como un hito diplomático.
