Las defensas del régimen sirio, que hasta hace unos meses parecían sólidas gracias al apoyo de Irán y Rusia, se están desmoronando como un castillo de naipes una vez que Moscú ha destinado parte de sus fuerzas a la invasión de Ucrania y las fuerzas proiraníes, particularmente Hezbolá, han quedado debilitadas por los ataques israelíes. Este sábado, el ejército regular se retiró de Alepo, la segunda ciudad del país, ante el imparable avance de la operación conjunta entre el grupo salafista Hayat Tahrir al Sham (HTS) y facciones rebeldes del llamado Ejército Nacional Sirio (ENS), que desde su entrada el viernes en los barrios del oeste han logrado extender rápidamente su control a la mayor parte de la ciudad, así como avanzar hacia el sur en dirección hacia Hama, que también ha sido evacuada precipitadamente por el ejército.
