Gay Talese prefería escribir sobre perdedores que sobre ganadores. Los deportes, decía Talese, van de gente que pierde, pierde y pierde, no de autómatas de la precisión. Así escribió una de las mejores semblanzas del periodismo, no solo del deportivo: la del boxeador Floyd Patterson, un ganador que tuvo la suerte (mala o buena, según se mire) de coincidir en el tiempo con Sonny Liston y Muhammad Ali. “Es fácil hacer cualquier cosa en la victoria”, dijo una vez Patterson, “es en la derrota que un hombre se revela a sí mismo”. En el retrato de Patterson que escribió Talese, y que apareció publicado en la revista Esquire en 1964, el boxeador le contó cómo solía guardar en su mochila una barba postiza, un bigote, un sombrero y unas gafas, y cómo cuando perdía se los enfundaba para que nadie lo reconociese por la calle. Temía más a la vergüenza que a los golpes.
