La librería Sant Jordi de Barcelona, uno de los últimos locales con arraigo de la calle Ferran, vuelve a abrir este miércoles con los libros de siempre, de segunda mano, más las principales novedades en catalán; un pequeño restaurante en la trastienda, gestionado por los responsables de Bodega La Palma; y una agenda cultural que pretende convertir este antiguo comercio en un espacio cultural, donde mantener vivo el espíritu del barrio y que sea punto de encuentro de sus vecinos. Gestionada por Temps d’Oci después de la muerte del antiguo propietario, Josep Morales, la librería se ha convertido en una brizna de esperanza en un distrito sitiado por negocios para turistas que se replican sin ton ni son.
