Después de muchos kilómetros corriendo juntas, en paralelo, a la estela de sus liebres personales, aligerado ya el grupo de los secundarios que se crecen al verse al lado de las dos primeras mujeres, la keniana Peres Jepchirchir, la flamante campeona del mundo de maratón, atacó a su compatriota Joyciline Jepkosgei. Otra vez por delante. Como en sus tres anteriores enfrentamientos (victorias de Jepchirchir en Valencia, Boston y Londres). La rutina de la campeona olímpica y mundial. Pero en unos segundos se sintió desnuda. Había disparado una bala de fogueo. Un chispazo que se encendió y se apagó en cuestión de segundos. Antes de un kilómetro, Jepkosgei y su guía habían cazado a la aventurera. La dejó madurar a su espalda y en el tramo final de la carrera, en el kilómetro 39, pasada la plaza de toros, le metió la estocada final y se lanzó a por el triunfo en Valencia. Joyciline bajó hasta la postal de la Ciudad de las Artes y cruzó la meta en un tiempo caprichoso (2h 14m) que la deja cuarta en el ranking mundial de todos los tiempos.
