
Huelva ha vivido este lunes sumida en una incertidumbre con la que sus vecinos tratan de alejar la evidencia de lo que ya se asume como una tragedia inevitable. El tren peor parado del accidente del pasado domingo es el que viajaba de Madrid a la capital onubense y la mayoría de los que allí iban eran vecinos de esa ciudad y del resto de la provincia. El goteo de cadáveres identificados certifica ese temor: desde la familia de Punta Umbría, hasta los periodistas onubenses, todos vivían en ese territorio, como la mayoría de los desaparecidos. “Ojalá podamos dar un poco de paz a todas estas familias, porque la incertidumbre es mala”, se lamentaba la alcaldesa de la ciudad, Pilar Miranda, para ilustrar cómo a estas alturas ofrecer certezas, buenas o malas, es más reparador que mantenerse en la ignorancia sobre el destino de los seres queridos.
