El primer encuentro de Erika López (Cali, 52 años) con los tiburones de Malpelo fue de mucho miedo. Ocurrió en 2010, cuando viajó por primera vez a la isla para acompañar una expedición de su hermano, biólogo marino. A diez metros de profundidad, la buzo profesional hace más de tres décadas se vio rodeada por decenas de tiburones martillo. “Mi primera reacción fue de absoluto y total pánico”, recuerda.
