Para ir de un punto A a un punto B, un usuario puede coger su coche, si dispone de uno; un avión, un tren, un bus… o un Blablacar. Esta plataforma, cuyo nombre se ha convertido por obra y gracia de la metonimia en la palabra usada para hablar de coches compartidos y que ya incorpora la oferta de otros medios de transporte, comenzó a rodar hace 15 años en España, el primer país en el que operó tras su Francia natal. Con 1,5 millones de usuarios activos en el último año y 10 millones que la han usado en algún momento, es el cuarto mercado más importante de los 21 en los que está presente la compañía, cuyos orígenes se remontan a un tiempo en el que los teléfonos inteligentes aún no habían revolucionado el día a día desde el bolsillo.
