Hubo un día, apenas iniciada la temporada, allá por la jornada 5, que el Valencia Basket pisó el acelerador a fondo y no volvió a levantar el pie. El equipo de Pedro Martínez, el único técnico que ha hecho campeón de Liga al Valencia, de vuelta el pasado verano, impone un ritmo anotador tan salvaje que casi todos los partidos acaba cerca de los 100 puntos. Todas las manos de este equipo son una amenaza. Todos pueden anotar y todos anotan. Los rivales, tanto de la ACB como de la Eurocup, acaban llenos de picotazos de los innumerables tiradores taronja. Casi todos acaban doblando la rodilla, pero no este Unicaja, seis victorias seguidas ya, y menos en el Carpena, donde resistió muchos minutos por detrás en el marcador para acabar logrando una victoria que le permite terminar la primera vuelta como líder.
