A seis meses del descubrimiento del rancho Izaguirre en Teuchitlán, donde el Cartel Jalisco Nueva Generación entrenaba a la fuerza a sus reclutas, la pesadilla ha extendido su sombra a otros casos de secuestro. La desaparición a mediados de agosto de un grupo de 12 jóvenes de Amozoc, en Puebla, ha recordado los métodos del crimen organizado, que localiza a sus víctimas a través de falsos anuncios de trabajo para obligarles a unirse a sus filas. Esta vez, la Fiscalía General de la República y del Estado han actuado con rapidez y al menos 10 de los muchachos han sido liberados, según confirmó este lunes Idamis Pastor Betancourt, fiscal general de Puebla.
