
El aspecto de la sierra de Collserola era fantasmagórico a primera hora de la mañana de este lunes. La densa niebla, una llovizna incesante y las bajas temperaturas han disipado cualquier opción de salir a pedalear por la sinuosa carretera de l’Arrabassada, que serpentea desde Barcelona hasta Sant Cugat del Vallès, al otro lado de la montaña. Después de 17 días, desde que se detectaron los dos primeros casos de peste porcina africana (PPA) —actualmente son 16—, el Govern ha relajado las restricciones al medio natural en el radio de seis a 20 kilómetros. Sin embargo, la prudencia sigue sin llenar de ciclistas, corredores y caminantes los inabarcables caminos de Collserola.

