
Vicky Dávila, exdirectora de la revista Semana y candidata presidencial colombiana, está empezando a ver cómo se cumple una profecía electoral. Cuando anunció su candidatura, en noviembre del 2024, varios analistas consideraron que el anuncio prematuro era una forma de hundirse. Un harakiri político. Decían que era un exceso de confianza en la capacidad de mantener la emoción electoral durante un año y medio, sin experiencia consiguiendo votos o en cargos públicos, como una outsider. Pero la carrera estaba aún cruda, y Dávila llegó a puntear en las encuestas por encima de otros precandidatos de derecha y de Sergio Fajardo, quien lidera en el centro político. Confió en su suerte, renunció a la dirección de la revista y parecía alcanzar el cielo: se decía que podía ser la nueva Milei, por sus propuestas libertarias, o la Trump colombiana, por capitalizar los medios. Luego la profecía se cumplió.
