La vida puede estar en cualquier rincón en el que haya una probabilidad de oxígeno y de luz. Pero también de arraigo. Para los inmigrantes que se la juegan, la posibilidad y el azar se conjugan para seguir dándole continuidad desde una localización alternativa. El fenómeno de la migración sigue vigente hoy, pero las líneas que siguen hacen foco en un verdadero caso de éxito de la generación Windrush: la de los caribeños que se marcharon al Reino Unido entre los años cuarenta y setenta del siglo pasado.
