
Para ir al colegio, Clemencia Carabalí (La Balsa, Cauca, 55 años) debía caminar hora y media en cada trayecto. En casa, hacía sus tareas a la luz de las velas. Antes de acostarse lavaba el uniforme, y muchas veces lo secó con una plancha de carbón. Las ganas de surgir y aportar a su comunidad la animaban. “Quería una profesión y era consciente de que implicaba sacrificio”, dice la ganadora del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia 2019, otorgado por la Iglesia Sueca y la organización sueca sin ánimo de lucro Diakonia.
