“Mi abuela murió sola y asfixiada, abandonada a su suerte”. “Solo me dijeron que mi padre estaba enfermo y días después que había fallecido, no pude hablar con él ni con nadie de la residencia en esos días”. “Una voz al otro lado del teléfono me anunció que no podrían llevarlo al hospital”. “Aún hoy tengo pesadillas con la forma horrible en la que debió morir mi madre, en una cama, sin asistencia médica, ahogada”. “Me llamaron solo para decirme que me hiciera cargo del cadáver”.
